jueves, 30 de abril de 2015

Extraños sucesos

Y mi mente lo percibió

No recuerdo exactamente cuando fue, posiblemente en 1993, no sé si lo tengo entre los papeles. Lo que ocurrió es sencillo de recordar:

Una noche, mientras estaba a punto de dormirme, en esa placentera frontera entre el sueño y la somnolencia, me sobresaltó un zumbido en el oído izquierdo, que me hizo despertar. Por aquella época ya tenía una pérdida de audición en ese oído de un 65 %, de etiología desconocida, y sin haber sufrido jamás problemas de ningún tipo en el mismo. Naturalmente, tomé la decisión de llamar al día siguiente para pedir hora a revisión por el otorrino.

El día siguiente debió transcurrir entretenido y sin problemas, ya que se me olvidó por completo el suceso narrado anteriormente.

Sin embargo, por la noche, también en ese momento fronterizo en la vigilia del sueño, volvió el zumbido. Unos pocos segundos, como la noche anterior, y recordé mi decisión de ir al otorrino y me reafirmé en llamar al día siguiente para concertar la oportuna cita.

No obstante, el día transcurrió de una manera similar, olvidándome nuevamente de mi oído. Y esa tercera noche volvió. Mas esta vez fue diferente. No el zumbido, muy similar, sino mi percepción del mismo: Algo ocurría; algo que escapaba a mi entendimiento y mis conocimientos. Una vaga sensación se abría paso y poco a poco las palabras "viaje astral" tomaron forma, aunque no contenido. No era un problema de oído, desde luego, y me convencí para esperar a la siguiente noche.

¿Por qué me zumbaba ese oído? ¿Por qué, si oigo menos por él? Pregunta tonta, pero me la hice. ¿Será porque comienzo a dormir siempre acostado en mi lado izquierdo?

El día siguiente no lo recuerdo, pero sí que me acosté expectante. Un rato, una hora, dos horas... no sé el tiempo que transcurrió hasta que surgió el zumbido, esta vez acompañado, o así al menos lo percibí en esta ocasión, de una pequeña vibración. Inmediatamente me incorporé, ya convencido del fenómeno: Un viaje astral.

Con un completo desconocimiento, salvo un confuso concepto del mismo, leído durante mi adolescencia, resolví informarme más y mejor acerca del mismo y sus circunstancias. Y para ello nada mejor que la librería Acuario, en donde encontré información muy valiosa y que describía casi al pie de la letra mis experiencias. Bueno, esto tal vez sea un poco exagerado; sin embargo, no lo escribo a la ligera.

Ya os relataré mi visita a a librería. ¿Guiada? Posiblemente.


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